Pues bien, hoy daremos otras puntadas al respecto para que quede una noción integral de los puntos de interés que ayuden a concretar el trabajo de las distintas organizaciones. La Dra. Gómez Martínez expuso la filosofía de este programa, que en su esencia pretende superar la inequidad, así como el precario desarrollo humano en que se desenvuelven la mayoría de los municipios de Antioquia. (Sobre todo aquellos donde provocan retrasos muy fuertes variables como las distancias, el transporte, las etnias, la pobreza extrema, el orden público, etc.)
La Alianza de Antioquia por la Equidad es un programa transversal, no ejecutorial y por lo tanto su acompañamiento a las instituciones aliadas es solidario con cada una de ellas, y a la vez inducido por las metodologías que éstas apliquen para el desarrollo de la educación rural en sus objetivos específicos. Para el milenio (o sea a 2015) las metas son plausibles: erradicar la pobreza extrema y el hambre; universalizar la enseñanza básica, con calidad y pertinencia; establecer la igualdad de géneros -principalmente en el aspecto de la autonomía de la mujer-; reducir a cero la mortalidad infantil por causas culturales (alimentación, violencia, abandono); propiciar en forma integral la salud materna, así como la paternidad responsable; combatir el VIH. Este marco general de propósitos supone iniciar la tarea por la creación de puestos de trabajo y generación de ingresos para los jefes-cabeza de familia.Si la premisa de generación acelerada de empleos no se cumple, tendremos un índice muy alto y creciente de migración del campo al área metropolitana. (En 2008 Medellín recibió 50 mil personas, cifra que equivale a la población de un municipio mediano). En estas circunstancias es inevitable la solidaridad interinstitucional, en tratándose de políticas públicas sobre asuntos tan complejos, que no llegarían a ningún puerto si no hay una responsabilidad compartida con el sector privado. Un ejemplo al respecto lo constituye “Dividendo por Colombia” que, según explicó el Dr. Wilson Rico Galeano, tiene un activo de 110 empresas, con 18 mil empleados diseminados en 56 países; y cuyos objetivos centrales son dos: disminuir la repitencia escolar, de un lado y mejorar la calidad y pertinencia de los currículos, de otro; sin perder de vista una línea pragmática permanente fundamentada en la competencias cívicas y ciudadanas. Esta experiencia se focaliza en niños de diez años, que se encuentran por fuera del sistema educativo. Las estadísticas, sin ser asombrosas, producen optimismo y esperanza; por ejemplo, en aceleración de aprendizajes en 2008 se beneficiaron 6125 niños y niñas; y 23.709 desde 2002.
A lo anterior se suma el aporte de Bancolombia con sus programas de “Fortalecimiento de la Educación” y “Maestros para la Internacionalización”, con los cuales se vigorizan las políticas del Departamento en el marco del Plan de Desarrollo de Antioquia, aunque dichos programas tienen alcance nacional y su impacto se puede constatar en el Bajo Cauca antioqueño, Cundinamarca, Bogotá y Bucaramanga; por ejemplo en 2007 se entregaron a la comunidad 27 bibliotecas públicas escolares, pensadas como los primeros pasos hacia la consolidación excelencia académica, dando cuerpo a su consigna de trabajo: “Escuelas que dejan escuela”.
Siguiendo esta línea de apoyo a la Educación Rural, la representante de la Fundación Social de Banacol (Corbanacol), la joven Gloria Cristina, relató brevemente la rica experiencia de esta entidad durante 22 años de accionar en Urabá, en el departamento del Magdalena y un año en Costa Rica, es decir, en zonas bananeras, cuya población objetivo la constituyen 8 mil empleados, 2 mil productores directos de la fruta y la comunidad asociada a ellos. Lo que indica un gran estímulo para los planes de gobierno, que por lo general cuentan con reducidos presupuestos.
Como en esta reunión, y en otras alusivas a estos mismos asuntos no se ha mencionado el rol que jugarían las Ciudadelas en punto a la educación rural, se le preguntó al Secretario de Educación por este tópico. A lo que enfáticamente respondió, palabras más palabras menos, que las Ciudadelas NO son una institución educativa, NO son una casa de la cultura, NO son la sede de una escuela de música, ni un taller de artesanías… son todo eso, y mucho más, porque constituyen un polo de coordinación de los factores de desarrollo subregional, de integración cultural y de cohesión en torno a los proyectos que manan de la comunidad al identificar su vocación económica y cultural.
La última parte consistió en un conversatorio de conclusiones, moderado por Gabriel Aubad, el cual giró básicamente alrededor de una apreciación de Sofía Mesa Arango, quien considera que hay exceso de reuniones y discusiones, pero que los resultados no se ven; “¿Qué pasa -se preguntó- si todos invierten, por qué esto no anda?”. Obviamente que algunos entendieron la crítica en forma literal y contra-argumentaron exhibiendo sus logros. Otros, se aunaron al cuestionamiento matizando algún aspecto con su propia experiencia; así Astrid Pineda, de la, mencionó los casos de la Fundación Corona y de Cotrafa, para resaltar que todas las fallas, vacíos Fundación Argos y fracasos provienen de la falta de seguimiento a los procesos. A lo que agregó su compañera Adriana María Arango, que además de esta carencia “manejamos un bajo perfil”. Sin negar ni afirmar nada al respecto, el profesor Guillermo de la Universidad Católica de Oriente señaló que había que “visibilizar a los adultos en el sistema educativo, quienes por regla general han sido marginados de los procesos de educación rural”.
Patricia Gil, de la Dirección de Calidad de Seduca, aportó otro planteamiento de orden sistémico; y es que deben entramarse la gestión pública, la gestión política y la gestión social como condición para estructurar una política educativa pública consistente. Amanda Montoya, también de Seduca, insistió en la necesidad de repensar el concepto de “biblioteca”, así como su funcionamiento en horarios propicios a los contextos rurales. La representante de “Secretos para Contar”, Tita Maya, evidenció su molestia ante el hecho repetitivo que las entidades del orden privado que se vinculan a los procesos educativos rurales, formulan sus reparos a los productos editoriales cuando ya el hecho está cumplido.Finalmente, se acordó establecer una base de datos común, que sirva de consulta, de cuestionamiento, y sobre todo, de comunicación para coordinar las acciones, asesorarse unas organizaciones a otras y unificar esfuerzos en aquellos espacios donde coincidan estrictamente los planes de trabajo.
La conclusión general es que a mayor claridad en la delimitación de las áreas de impacto por cada una de la organizaciones aliadas, así como la puntualidad en el cumplimiento de las políticas educativas del Gobierno Departamental, facilitarán a todos la construcción de un modelo de trabajo integrador, y de suyo, mayor calidad y pertinencia en la ejecución de las distintas propuestas institucionales.