El tema del Bicentenario ha puesto a reflexionar a la escuela acerca de los cambios y transiciones que se han dado a lo largo de estos 200 años y su papel preponderante en la construcción de familia y sociedad.

En Necoclí la reflexión va más allá, como primer poblado Español en tierra firme Americana 1.509 - 2.009, 500 años de historia que apenas se están reconociendo, redimensionando y visualizando en el concierto local, regional, nacional e internacional, como un hecho importantísimo que ha marcado el devenir de los habitantes de este “Bastión Histórico de América”, “Perla solitaria del mar Caribe”, ”La mejor esquina América”, entre otros apelativos que recibe; es así como surgen preguntas: ¿después de la colonia como se definió geopolíticamente el territorio Caribe y dentro de este Cartagena-Necoclí?, ¿Es Urabá un territorio legítimo?, ¿Qué choques culturales, étnicos se dieron a partir de los procesos migratorios?, ¿Cuándo se anexo Urabá a Antioquia?, ¿cómo define el Necocliseño, conceptos como territorio, identidad, cultura, ciudadanía?, ¿se vulneraron los derechos civiles de las minorías sexuales y étnicas?, ¿se han identificado los diversos grupos étnicos que comparten el territorio?. Interrogantes que buscan dar respuesta a éstas dinámicas, permeando las fibras más sensibles de este conglomerado social complejo, diverso que no se queda rezagado frente a los múltiples cambios globales que inciden en lo local y que si se aprovechan de manera pedagógica, contribuyen de manera certera a la construcción de tejido social.
En la Institución Eduardo Espitia Romero, alma mater de la educación en Necoclí, se han desarrollado durante 13 años desde el área de las Ciencias Sociales procesos de investigación filosófica, científica y sistémica, que le permitan a los diversos actores de la comunidad educativa redefinir el papel de la escuela , la pertinencia de los contenidos y las metodologías, los resultados obtenidos, en fin el sentido del para qué se educa; es importante crear ambientes y escenarios donde los jóvenes despliegan su talento, sus conocimientos, en el juego de unos roles que van más allá del aula de clase. En esta dinámica además de construcción de pensamiento filosófico-científico, se evidencian resultados de su intervención en las comunidades de base (barrios, veredas, organizaciones sociales, instituciones publicas y privadas), mostrando desempeños y competencias propias de la Visión y la Misión institucional como es la construcción del ciudadano del siglo 21 capaz de investigar, resolver conflictos y ser competitivo en los diversos escenarios de interacción, utilizando para ello el conocimiento adquirido en la formulación de un discurso propio, que satisfaga sus necesidades de conocimiento y le permitan construir ambientes de convivencia, disertación, ciudadanía; posibilitando en las comunidades la reflexión individual y colectiva acerca de cómo mitigar las problemáticas que se presentan y como estas acciones pueden contribuir a la consolidación de un nuevo devenir social. En territorios tan convulsionados como éste y en el cual se presentan graves problemáticas como: el narco-paramilitarismo, la violencia por la disputa del territorio, desplazamiento forzoso, desintegración familiar, prostitución, pérdida de valores, asesinatos masivos y selectivos, pobreza, violación de los derechos humanos, discriminación a las minorías étnicas y sexuales, la mala imagen a nivel Regional, Nacional e Internacional, el facilismo y el atajismo al que son sometidos permanentemente los jóvenes.
Obviamente la institución educativa se ve afectada por estos flagelos y ésta ha sido la razón fundamental de la formulación de esta experiencia: Contribuir desde la Escuela al reconocimiento de un Estado social de derecho que desde la Constitución del 91, están claramente definidos y que apenas se esta haciendo la apropiación por parte del Ministerio de Educación Nacional y las diferentes secretarias de Educación. Así mismo redignificar la labor del Docente de manera humilde y silenciosa contribuye a una verdadera revolución educativa.
Finalmente no existen territorios exclusivos, existen grandes tramados sociales donde los diversos actores legítimos o no interactúan y comparten problemáticas, saberes en una dinámica de recuperación de espacios sociales donde el joven puede autodeterminarse , identificarse con el logro de su proyecto de vida exitoso siempre de la mano con la evolución de su proceso de educación desde la civilidad, la ciudadanía, la diversidad y la amplitud de pensamiento propio de la idiosincrasia del Ser Caribeño.